Hablar de un abogado de familia es tocar una de las áreas más sensibles del derecho. Pensemos que el derecho de familia afecta a vínculos personales y da en la llaga de las responsabilidades económicas domésticas. Por ese motivo, cuando surge un conflicto familiar, la intervención jurídica exige, además de técnica, experiencia y empatía. Como expertos en esta rama, en este artículo te explicamos al detalle qué casos lleva un abogado de familia, por si necesitas ayuda en algún aspecto específico.
Muchas personas asocian automáticamente esta especialidad con el divorcio, a secas. Sin embargo, los casos que lleva un abogado de familia son de índole mucho más amplia y abarcan todas aquellas cuestiones que derivan del matrimonio, la convivencia, los hijos o la familia, en general.
Divorcios y separaciones, núcleo del derecho de familia
El divorcio y la separación constituyen, efectivamente, una de las materias más habituales del derecho de familia. Un abogado de familia interviene tanto en divorcios de mutuo acuerdo como en procedimientos contenciosos.
En el primer caso, el objetivo es alcanzar un convenio regulador equilibrado que ponga orden en factores cruciales como la guarda y custodia de los hijos, el régimen de visitas, la pensión de alimentos o el uso del domicilio. Mientras tanto, si existe conflicto y se acude a la vía judicial, nuestra labor se centra también en defender los intereses del cliente ante la ley -sin dejar de velar por su bienestar y el de sus hijos, si los tiene-.
Custodia, patria potestad y régimen de visitas
Cuando existen hijos menores, el eje central deja de ser exclusivamente la relación entre los cónyuges (el divorcio en sí mismo) para situarse en el interés del menor. Aquí los abogados de familia desempeñamos un papel prioritario desde el punto de vista de la protección de los hijos.
Gestionamos la custodia, que puede ser compartida o exclusiva, lo que depende de múltiples factores. Hay que tener en cuenta, no obstante, que la custodia es diferente a la patria potestad. El significado de esta última no se suele conocer bien, pero la patria potestad no se refiere al cuidado cotidiano, sino que es el conjunto de derechos y deberes que tienen los progenitores respecto a sus descendientes directos (en decisiones sobre educación y salud, por ejemplo). Por regla general, sigue siendo compartida aunque exista divorcio o separación.
Por otro lado, el régimen de visitas, si se requiere, implica una redacción extremadamente precisa a la que estamos acostumbrados en nuestra especialidad.
Pensiones alimenticias y compensatorias
Dentro de los casos habituales de los abogados de familia también ocupan un lugar destacado las cuestiones económicas derivadas de la ruptura.
La pensión de alimentos en favor de los hijos responde al deber de ambos progenitores de contribuir a su sustento, en proporción a sus recursos y a las necesidades de los menores. Por su parte, la pensión compensatoria puede establecerse cuando la separación o el divorcio genera un desequilibrio económico entre los cónyuges.
Cabe señalar en este punto que, en Cataluña, existe lo que se denomina compensación económica por razón de trabajo, que indemniza al cónyuge -en régimen de separación de bienes- que ha trabajado sustancialmente más en el hogar (o en el negocio del otro) sin retribución o con retribución insuficiente, si la pareja ha obtenido patrimonio más alto tras el divorcio.
Adopciones
El derecho de familia también abarca la protección jurídica de menores adoptados. En los procedimientos de adopción, nuestra intervención facilita la correcta tramitación y evita incidencias, las cuales puedan retrasar el proceso.
Modificación de medidas si las circunstancias cambian
Por otro lado, las medidas adoptadas en una sentencia de divorcio o separación pueden modificarse si se produce un cambio de circunstancias. Por ejemplo, la pérdida de empleo, un traslado a otra ciudad, nuevas cargas familiares o una alteración -relevante- en las necesidades económicas de los hijos. En estos supuestos, los abogados de familia podemos justificar una revisión de la pensión de alimentos, o del sistema de custodia.
Acreditamos jurídicamente que el cambio es relevante y que es, sobre todo,previsiblemente estable, no algo pasajero. En definitiva, se trata de demostrar que el equilibrio inicialmente fijado ha quedado «desfasado».
Otras necesidades que cubre un abogado de familia
Conflictos de parentesco
Las acciones de filiación (reconocimiento o la impugnación de paternidad o maternidad) exigen también una tramitación rigurosa y, en muchos casos, la práctica de pruebas biológicas. Los letrados expertos preparamos el caso y orientamos a los clientes sobre los plazos, así como de las consecuencias jurídicas que pueden derivarse de una sentencia estimatoria o desestimatoria.
Capitulaciones matrimoniales
No todos los casos de derecho de familia surgen del conflicto. Muchas parejas recurren a un abogado antes de contraer matrimonio o durante la convivencia.
Las capitulaciones matrimoniales permiten establecer reglas claras sobre la gestión de bienes, como gesto de previsión que aporta seguridad a ambas partes. Estas capitulaciones se pueden realizar antes después de la boda.
Quizá, en este punto, te suene más el concepto de ‘acuerdo prematrimonial’, pero como especialistas queremos informarte de que estos acuerdos no constan en el Código Civil español, a diferencia de las capitulaciones matrimoniales. Por lo tanto, hablamos de pactos que celebran los futuros cónyuges, entre ellos. Ahora bien, hay que tener en cuenta que en nuestro país no existe una libertad absoluta para decidir sobre cualquier consecuencia futura del divorcio: Los acuerdos no pueden perjudicar derechos fundamentales ni vulnerar el interés de los hijos.
Tutela y curatela
Otro campo que difiere de los divorcios es el de la tutela y la curatela. La curatela y la tutela son medidas judiciales de protección para personas con capacidad limitada, y que tramitamos los abogados de familia.
La curatela es un apoyo judicial parcial para personas con discapacidad o deterioro cognitivo que conservan cierta autonomía. Mientras tanto, la tutela implica representación plena de quien carece totalmente de esa capacidad (como menores huérfanos o adultos con grave discapacidad). El tutor decide y actúa en nombre del tutelado en todos los ámbitos, bajo control judicial.
El papel del abogado de familia
Más allá de la enumeración de las materias que has visto, y que más solemos gestionar los abogados de familia, lo que siempre intentamos es evitar un litigio innecesario. La experiencia nos permite detectar cuándo conviene alcanzar un acuerdo, aunque también alertamos a los clientes si va a ser imprescindible acudir a los tribunales.
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